Luisa Adele Rosa Maria Amman nació el 23 de enero de 1881 en Milán, Italia. Su familia era de la clase alta, gracias a la industria textil. Su padre, Alberto Amman, fue nombrado conde por el rey Vittorio Emanuele II. Luisa creció rodeada de lujos, gastos, pero en un entorno bastante tradicional. A sus 13 años, su madre muere, y dos años después, también fallece su padre, dejándole una fortuna multimillonaria.
A los 19 años, Luisa se casó con el marqués Camillo Casati Stampa di Soncino. Tuvieron una hija, pero el matrimonio fue distante y formal. Años después se separaron informalmente, aunque nunca se divorciaron. Con 22 años, Luisa comenzó a reinventarse. Influenciada por el escritor Gabriele D’Annunzio (con quien mantuvo una relación), entró de lleno al mundo de la decadencia, el simbolismo y el arte vanguardista.
Luisa comenzó a transformarse en un personaje de ópera viviente: se maquillaba de blanco, se teñía el cabello de rojo y vestía capas, joyas, túnicas y tocados teatrales. Su misión era "ser una obra de arte viviente”.
Luisa se instaló en Venecia y luego en París. En Venecia, compró el Palazzo Venier dei Leoni, que decoró como un teatro barroco con lo imposible: animales exóticos, maniquíes, tapices oscuros, espejos infinitos.
Entre los mitos que se hablaban sobre ella, se decía que paseaba desnuda bajo túnicas transparentes. Que llevaba serpientes vivas como collares. Que Iba con un leopardo como mascota con correa de diamantes. Que paseaba sola por los jardines a la medianoche, desnuda y con velas en la cabeza. Se convirtió en un personaje enigmático e influencial.
Durante esos años, Casati se convirtió en la mujer más retratada de su época, posando para Giovanni Boldini, Kees van Dongen, Man Ray, Romaine Brooks, Augustus John, y muchos otros artistas simbolistas y de vanguardia. No solo era musa, Luisa dirigía la estética de cada obra, a veces posando como esfinge, emperatriz, espectro o deidad.
Sus fiestas en Roma, París y la Riviera eran impensables para la época: performances, animales sueltos, estatuas vivientes, vestidos de alquimia. Inspiró a toda una generación de artistas, escritores y aristócratas con hambre de escándalo.
Después de décadas de gastar fortunas en arte, moda, viajes y espectáculos, la Marchesa se arruinó por completo. Su ropa, muebles, obras de arte y joyas fueron subastadas públicamente. Vendió el Palazzo en Venecia y se trasladó a Londres, sola, empobrecida pero aún fabulosa. En Londres vivía en un pequeño departamento con un gato, pero nunca abandonó su estilo. Seguía maquillándose, vestía trajes dramáticos y capas, incluso en la pobreza. Iba a la tienda con maquillaje y peluca, a veces sin dinero.
Luisa Casati murió el 1 de junio de 1957 a los 76 años. Fue enterrada en el cementerio de Brompton, en Londres, vestida con un traje negro de terciopelo y plumas falsas, acompañada (según algunos relatos) del cadáver embalsamado de su perro.
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