Joseph Carey Merrick nació el 5 de agosto de 1862 en Leicester, Inglaterra. Fue el primer hijo de Joseph y Mary Jane Merrick. Al nacer, parecía sano. Su madre lo adoraba, aunque pronto notó algunas anomalías en su piel, un bulto extraño en la mandíbula. Desde sus cinco años, las deformidades comenzaron a intensificarse. Su brazo derecho y su cráneo empezaron a crecer de forma desproporcionada. Su piel se cubrió de bultos rugosos. Tenía dificultades para hablar, caminar y usar una de sus manos. A los 11 años, su madre murió. Su padre se volvió a casar, y su madrastra lo trató con desprecio.
Joseph intentó trabajar, pero su apariencia provocaba miedo y rechazo. Trabajó brevemente en una fábrica de cigarros, pero sus manos deformadas no le permitían continuar. A los 17 años, ingresó voluntariamente al asilo de Leicester Workhouse, un lugar donde pasó cuatro años prácticamente encerrado.
Cansado del asilo, Merrick contactó con un empresario de espectáculos, Sam Torr. Así convirtiéndose en “El Hombre Elefante”, una atracción ambulante, parte de los populares "freak shows" de la época. Lo exhibían en ferias y salas de espectáculos como una rareza grotesca. Un cartel lo anunciaba como "la más repulsiva deformidad humana jamás vista". A pesar del trato cosificante, esta etapa le dio algo que nunca tuvo: dinero propio y un poco de autonomía.
Durante su exhibición en Londres, fue visitado por el Dr. Frederick Treves del Hospital de Londres, quien le realizó algunos exámenes médicos. Merrick regresó a su gira por Europa, pero fue maltratado por empresarios que lo explotaron y eventualmente lo abandonaron en Bruselas.
Joseph logró regresar por su cuenta a Londres. Desorientado, fue detenido por la policía en la estación por su apariencia. Llevaba consigo la tarjeta de Treves, quien fue llamado. El doctor lo acogió en el Hospital de Londres, donde le asignaron una habitación permanente, algo raro para alguien que no estaba enfermo ni pagando por un servicio.
Por primera vez, Merrick vivió con cierta dignidad. Recibía visitas de miembros de la alta sociedad, incluida la princesa Alexandra. Se dedicó a la lectura, la escritura y la construcción de modelos de catedral con cartón. Aunque era retraído y tímido, tenía un gran sentido del humor y sensibilidad artística.
Treves y otros visitantes describieron a Joseph como una persona sumamente educada, amable y con una gran capacidad de reflexión. Su historia empezó a cambiar en la mirada pública: de monstruo a ser humano admirable.
El 11 de abril de 1890, Joseph Merrick fue encontrado muerto en su cama. La causa fue una luxación cervical, probablemente porque intentó dormir acostado como una persona “normal” (él solía dormir sentado por el peso de su cabeza). Tenía 27 años.
Su esqueleto aún se conserva en el Royal London Hospital, algo que ha generado controversia ética.
Su vida inspiró la obra de teatro The Elephant Man (1977) y la película homónima dirigida por David Lynch (1980).
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